E reto del Barça pasa cada vez por su reinvención, algo así como innovar la innovación. El ciclo de la innovación le permite ganar en un estadio competitivo determinado, en el que el creciente grado de competencia amenaza el liderazgo, y se encamina hacia el final. No puede crecer y crecer indefinidamente con la misma fórmula (jugadores y entrenador, tácticas,...). Son los ciclos de innovación.
Nada es eternamente perfecto. Ni siquiera el Barça de Guardiola. Pero no es un fracaso, es simplemente la constatación de la grandeza de un limite humnao. En realidad, uno disfruta del éxito cuanto más consciente es de la posibilidad del fracaso. Por otra parte, la obsesión por identificar el éxito con ganar todas y cada una de las veces es insano. Porque un equipo no es un equipo de éxito solo si gana siempre. El éxito convive con ganar y la pérdida se tiene que medir con la excelencia, dentro de lo que es imperfecto de la naturaleza del ser humano.
La innovación es un proceso que se renueva en ciclos. Necesita reinventarse, necesita innovarse. Es una búsqueda continua de los límites, provocando y poniéndolo a prueba, en un intento permanente de desplazar la frontera de lo conocido un poco más allá, y cuando piensas que has conquistado algo, se vuelve a aparecer en el horizonte el nuevo reto a conseguir.
El verdadero reto del Barça actual está en luchar contra la comodidad de lo conocido, contra el orgullo comprensible del trabajo bien hecho y contra el elogio excesivo que debilita al grupo. Para eso tiene que reactivar todas y cada una de las razones del éxito conseguido.
Sin embargo, eso no se hace golpe todo el tiempo, sino que necesita identificar el compromiso sobre el que apoyarse el nuevo estadio de competitividad. necesitan acertar en la pieza sobre la que construir el nuevo Barça sin Guardiola, reconocible pero distinto.
Mi particular consideración que los protagonistas son los que mejor preparados están en cada caso para identificar la reinvención.
Pep Guardiola es el señor de los tiempos, el hacedor de relaciones y guardián de las claves del éxito. Su actitud ha sido la reinvención permanente desde la proyección de las limitaciones de un equipo que parece imbatible hasta esta última temporada. La proyección de su incorformismo y la inestabilidad que proyecta sobre el sistema desde la búsqueda de la excelencia es un activador permanente de compromisos. Un entrenador que se compromete hasta el final con la institución, los jugadores, los valores y como ver el fútbol, parece siempre en disposición de marchar y al final lo hizó, y aquí se plantea que pasará con el Barça. Con contratos que se renuevan año a año, ha hecho en continua provisionalidad construyendo la grandeza del equipo que ya es leyenda. Objeto de admiración y elogio, pero se acabo, el problema del Barça es plantearse otra figura tan importante como esta.
El Barça actual no es eterno. Nada dura para siempre de la misma manera. Mientras tanto, hemos disfrutado de su juego y su trabajo como si la eternidad fuera posible.
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