lunes, 20 de agosto de 2012

¿De verdad?, las emociones de nuestro cerebro bloquea la innovación.


Podemos afirmar que no hay nada que te mienta tanto como tu cerebro emocional. Tenemos un cerebro emocional construido biológicamente para sobrevivir en condiciones ambientales extremas, no diseñado para tomar las mejores decisiones en situaciones de alta complejidad y cambio constante que exige nuestra denominada "Era de la Innovación".

Para innovar necesitamos tomar decisiones e impulsar cambios sobre una realidad de nuestro negocio que nuestro cerebro a menudo no percibe. La ausencia de decisión o la toma de decisiones erróneas sobre el cambio supone una desventaja empresarial de nuestro siglo. Organizaciones poco innovadoras, o si quieres decirlo de otra forma más clara: organizaciones mórbidas en su segmento y sector.

El principal freno del cambio y precursor de la muerte empresarial se llama cerebro. ¿Se puede luchar contra nuestro cerebro emocional?


Cómo nuestro cerebro emocional nos puede engañar

Los neurocientíficos afirman que solo el 2% de nuestros procesos cerebrales son conscientes, además de haber sido construidos en periodos remotamente antiguos de la evolución humana, diseñados para sobrevivir no para tomar decisiones estratégicas en entornos hipercomplejos.
A pesar de lo que nos han enseñado, no somos fundamentalmente seres racionales y analíticos, sobre todo somos seres que no podemos controlar un cerebro emocional….  Los psicólogos han mostrado que cuando se trata de decisiones complejas, utilizar procesos emocionales mejora la toma de decisiones frente a los procesos racionales.
El psicólogo israelita Daniel Kahneman, padre de la toma de decisiones, nos muestra que nuestro cerebro utiliza básicamente un tipo de sistemas automáticos o intuitivos que están activos la mayor parte del tiempo, independientemente de nuestra voluntad. El cerebro se deja engañar a menudo por “efectos halo” de generalizaciones excesivas, por la repetición del proceso o se guía simplificando lo que ve y escucha. Y activa poco a menudo un segundo tipo de sistemas cerebrales más analíticos.
El fenómeno cerebral más interesante para entender cómo nuestro cerebro emocional nos engaña en la toma de decisiones es el de la disonancia cognitiva, que hace que nuestro  cerebro  escuche lo que queremos escuchar, eliminando aquello que contradice nuestras hipótesis previas y, especialmente, nuestros comportamientos. Es una especie de ignorancia a la que nos somete nuestro cerebro, que recompensa evidencias en nuestros razonamientos que confirman la coherencia con nuestro comportamiento. Es la dictadura de los neurotransmisores de placer, que premian el autoengaño que a menudo impide el cambio.

¿La innovación es demasiado compleja para nuestro diseño cerebral?

Innovar se basa en desafiar lo establecido, especialmente lo que han establecido nuestros mecanismos automatizados de pensamiento en nuestro cerebro, no diseñados para el cambio e hipercomplejidad a la que estamos sometidos.
La seguridad que nos da el hábito, la energía que ahorramos por no replantearnos lo que hacemos se convierte en una telaraña de nuestras percepciones y nos aleja de nuestro entorno cambiante y esta es la mayor amenaza para los profesionales y sus empresas, consigue a dificultad la innovación.
A menudo nuestro cerebro nos hace actuar de acuerdo con viejos esquemas mentales, sin plantearnos las cosas que hacemos a diario. Las emociones convierten nuestra acción en hábitos que nos dan seguridad pero que a menudo no sabemos cambiar.
La incertidumbre y la angustia del cambio nos hace que lo emocional cobre más importancia.  La neurociencia nos muestra lo poco racionales que somos y cómo se crea el efecto túnel, con efectos muy parecidos a la distorsión óptica que sufren los pilotos de avión: a mayor velocidad, menos capacidad de ver el entorno y más concentrados nos encontramos en lo que hacemos.
Para innovar en tiempos de aceleración se hace necesario “think out of the box", para obtener nuevas ideas subversivas para nuestro cerebro, que provoquen olvidar las normas e ignorar los esquemas establecidos que muchas veces nos aprisionan sin saberlo.
Enfrentarse a lo desconocido eficientemente, a la innovación, requiere una gestión emocional eficiente que permita  que nuestros mecanismos  cerebrales ayuden a la toma de decisiones innovadoras de forma óptima.

Cómo gestionar nuestras emociones para innovar

No se trata de negar o luchar contra la naturaleza emocional de nuestro cerebro. Se trata de apoyarse en esta naturaleza emocional para tomar las mejores decisiones, las más adaptadas al cambio continuo y la innovación empresarial.
Nuestro éxito profesional depende cada vez más de nuestra capacidad de gestionar las emociones de nuestro cerebro de forma que nos permitan reinventarnos y prepararnos para enfrentarnos a crear entornos que no existen.
Nuestro éxito es por tanto saber que la creatividad y la innovación no siempre vienen del orden ni de la planificación, sino a menudo de nuestro cerebro emocional o de las intuiciones y las corazonadas. Debemos mantener nuestra mente abierta y no hemos sido educados para ello. No menospreciemos el aparente caos de las conversaciones de la cafetería o las que se dan en una red virtual.
La humildad frente a nuestro éxito en el pasado es la condición básica para el desarrollo emocional de nuestro cerebro, pues es un estado en el que tu cerebro está más preparado para replantearse lo conocido, aprender del error e intentar huir de la disonancia cognitiva.
Fomentar el equilibrio emocional, la confianza y el optimismo como facilitadores del cambio personal forma parte de esta gestión. Las emociones positivas aumentan el repertorio de pensamiento, aportan más creatividad, neutralizan los efectos  de las emociones negativas y, por tanto, potencian la capacidad de acción para enfrentarse a la innovación.
Hacerse preguntas nuevas cada día, conservar la curiosidad, obligar como si se tratase de una gimnasia mental a mantener nuestro cerebro fuera de las rutinas forma parte de esa nueva gestión emocional que debemos aprender.


Consultar nuestra web: 

No hay comentarios:

Publicar un comentario